“El Aceite de Oliva”, la asignatura pendiente de Jaén.

En Jaén, una cosa es la Cultura del Aceite y otra la del Olivo.

En Jaén, una cosa es la Cultura del Aceite y otra la del Olivo.

A raíz de leer el último post de Anunciación Carpio “Guía básica para comprar-seleccionar un aceite”, muy recomendable por cierto, y ahora que estamos en tiempo de recuperaciones y en la preparación de la vuelta al colegio, viene como anillo al dedo un post sobre la gran asignatura pendiente de Jaén: “El Aceite de Oliva”.

Pues sí, una asignatura pendiente en el principal productor mundial de esta grasa y en la que el desconocimiento, no ya de su uso, que sí que está muy extendido y valorado, sino de la calidad del mismo, se puede ver a cada paso. Porque si en Jaén se pregunta cuál es el mejor aceite al giennense de a pie, en una gran parte de los casos responderán: “El de mi cooperativa” o “El de mi pueblo”.

Bien es cierto también que las cooperativas de los pueblos y ciudades de esta provincia cada día hacen mejores aceites y las que están bajo el amparo de las Denominaciones de Origen pueden ofrecer aceites vírgenes extra amparados por ellas con las mayores  garantías.

Otro tema es cuando se pasa a la distinción entre lampantes, vírgenes y vírgenes extra en la que el personal ya se pierde. Y no digamos ya a la hora de usarlo. Eso sí , gracias a las campañas de publicidad y a la labor de la televisión, todo el mundo sabe que el mejor es el virgen extra, aunque luego no sepa distinguirlo.

Si ya pasamos a la distinción entre distintos vírgenes extra, ya hablamos de palabras mayores y sólo un porcentaje muy bajo, por no decir testimonial, de personas sabe distinguir entre ellos.

El porqué se ha llegado ha éste punto es complejo. La evolución en el tema de la calidad del aceite de oliva ha sido muy rápida en los últimos años y cómo en muchos otros saberes el conocimiento antiguo se ha ido perdiendo en aras de la modernidad, de las exigencias del mercado o de quién sabe qué.

Ya desde los romanos se sabía cuál era la mejor época para recolectar y Lucio Junio Moderato “Columela”, en su obra “Doce Libros de Agricultura” ya nos habla de cuál es el mejor aceite, cuando se debe recoger y qué cosas son las que no debemos hacer durante la molturación:

“El tiempo más proporcionado para la recolección de la aceituna es por lo común a principios del mes de diciembre”.

Aconseja que: “El fruto que se coja cada día se muela y se prense al instante”, “Es de mayor utilidad extraer el verde, como que no solo sale bastante, sino también con su valor casi duplica la renta del amo”.

Y que: “No conviene mezclar en los mismos capachos el aceite nuevo y el de la aceituna caediza y siempre se deben lavar dos o tres veces en agua inmediatamente que se han acabado de exprimir las tareas ”.

El caso es que en Jaén la Cultura del Olivo es una y la del Aceite es otra. Y da la casualidad de que en gran parte de los casos, el que domina una no domina la otra, por lo que la retroalimentación de información no se da de la forma adecuada.

Si en plena campaña de recolección se pregunta en los patios de las almazaras a los productores sobre la calidad y sobre la separación del “suelo” y el “vuelo”, muchos dirán que no  comprenden tanto énfasis en ésto cuando luego no se traduce en el precio que se cobra por la aceituna. Se está haciendo cada vez más calidad, pero en muchos casos el que la hace no sabe el  porqué.

Llegados a éste punto, yo, personalmente, llego a la conclusión de que el problema del aceite no es muy distinto al problema de éste país: La Educación y la Cultura.

Desde las Administraciones y desde las Asociaciones, Agrupaciones o como quiera que se llamen nunca se ha impulsado de manera seria, ahora tampoco, la Cultura del Aceite y la Cultura del Olivo. Sólo ha habido campañas y ferias, siempre desde la óptica del mercado y que nunca harán de Jaén la capital del Aceite de una manera seria, aunque consigan incrementar las ventas de un producto que si se conociera más se vendería por sí sólo.

Creo, salvando las distancias, que la solución la tienen en Canarias, más concretamente en la isla de La Gomera.

Me explico: En La Gomera tienen una forma peculiar de comunicación, el Silbo Gomero. Gracias al trabajo hecho por las Instituciones el Silbo Gomero fue proclamado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por parte de la UNESCO debido a su singularidad. Y después de esto el Gobierno Canario lo impuso como asignatura obligatoria en Primaria y optativa en Secundaria.

Mi pregunta es: ¿Por qué en Jaén no se imparte un asignatura en sus colegios que se denomine “Aceite de Oliva”?

De éste modo cada habitante de la provincia, al salir fuera, sería un impagable embajador de nuestro aceite y debido a que habría obtenido la suficiente formación en los colegios lo podría “vender” de la forma adecuada en los distintos países por dónde anduviera.

Yo ahí lo dejo, por si alguien con responsabilidad lo lee y quiere recoger el guante. Si no, esperaremos a la próxima feria, campaña o jornada que nos quieran organizar.

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Matando moscas a cañonazos

La alcaparra atrae a las crisopas, voraces depredadoras de las larvas del Prays Oleae

La alcaparra atrae a las crisopas, voraces depredadoras de las larvas del Prays Oleae

La agricultura “moderna” en esas anda: En matar las moscas a cañonazos como dice el refrán. Pero en este caso literalmente.

En plan Tercer Reich, las multinacionales de la química aplicada al agro nos plantean la “Solución Final” para todo insecto que ellos consideren inadecuado para la “moderna”, “productiva” y “eficiente” agricultura que defienden.

Primero empezaron con los transgénicos. Y las grandes compañías vinieron vendiéndonos sus bondades: mayor producción, innovadora tecnología “verde” al aplicarse menos herbicidas y seguridad alimentaria a prueba de bombas. Pues ni lo primero, ni lo segundo, ni lo tercero y gracias al rechazo ciudadano recientemente Monsanto decide retirarse de Europa “por falta de perspectivas comerciales”.

Pero como en los tebeos de Astérix pero al revés, un país resiste y sigue promocionando los transgénicos. ¿Adivinan? Pues sí, España. En el último año se ha incrementado la superficie en un 20%, creciendo el número de hectáreas dedicadas a estos cultivos. Acaparamos el 67% de los experimentos al aire libre de este tipo de organismos y el 90% de los terrenos con organismos modificados genéticamente de Europa.

Para más INRI, nuestro Ministro de Agricultura decide no publicar el registro de las fincas donde se están cultivando transgénicos en el país: “teniendo en cuenta las trayectorias de algunas organizaciones y los actos vandálicos que a veces realizan”. España siempre fue puntera en Europa en temas de libertades, transparencia, avances científicos y modernidad.

Después intentaron prohibir el intercambio de semillas entre particulares en la “Ley de Material Reproductivo de las plantas”, que gracias a la protesta de miles de personas en toda Europa no pudo llevarse a cabo.

Y para colmo de los colmos leo que la empresa británica Oxitec intenta utilizar nuevamente España para un experimento en el que se plantea la “Solución Final” para la “terrible” plaga de la mosca del olivo (Bactrocera oleae).

El experimento, de llevarse a cabo, se realizaría en Tarragona en una parcela de 1600 metros cuadrados, ocupada por 48 olivos. Se liberarían moscas macho modificadas genéticamente que al aparearse con las salvajes harían que las hembras de la descendencia murieran en la fase larvaria.

Sería el primer caso en Europa de liberación a la naturaleza de animales modificados genéticamente.

Éstas empresas, no sastifechas con acabar con las colonias de abejas de todo el mundo, intentan acabar con todo bicho viviente, incluidos nosotros, sea como sea.

En el caso de las abejas, los últimos estudios han descubierto que la gran cantidad de plaguicidas que se emplean en la moderna agricultura las está debilitando y matando. La agricultura actual se plantea como una nueva religión en la que la química se erige en Dios y sus beneficios no son nunca cuestionados. Países como Francia, Alemania o Italia que hace años  prohibieron  los insectidas para tratar semillas con Imidacloprid, Thiametoxam y Clotianidina en cuatro cultivos (algodón, maíz, girasol y algodón ) no observaron descensos en la producción. Las que sí registraron descensos en las cuentas de resultados fueron Bayer y Syngenta.

 Parece ser que éstas empresas y sus técnicos, dentro de los cuáles debe haber algún que otro biólogo, no asistieron a clase el día que se explicó el tema del equilibrio en los Ecosistemas, de que en los Ecosistemas todo está relacionado y de que no se pueden alterar los mismos a gusto del ser humano, porque tarde o temprano lo pagaremos.

Pronto se olvida el Control Integrado de Plagas, el Nivel de Daño y el Umbral Económico, el Manejo Ecológico de los cultivos y la Soberanía Alimentaria.

Como dijo Einstein: ” Si la abeja desapareciera del planeta al hombre sólo le quedarían 4 años de vida” y parece que en eso estamos.

La Sierra Esmeralda

Poza en el arroyo de Guazalamanco

Poza en el arroyo de Guazalamanco

Las agrestes sierras giennenses, en contra de lo que mucha gente cree, presentan gran abundancia de agua y  grandes relieves, debido a su naturaleza caliza y a la tectónica que les afecta. En ellas encontramos encajonados arroyos de montaña, que en los cursos altos nos regalan estampas propias de otras latitudes con una vegetación singular y unos colores que imitan a la más valiosa de las gemas, la esmeralda.

La esmeralda es una variedad del mineral llamado berilo, que contiene cromo y vanadio. Éstos elementos son los que le dan su típico color verde. Cuenta la historia que Nerón, para que la luz del sol no le molestara en los ojos cuando asistía a las luchas de gladiadores en el circo romano, protegía sus ojos con finas láminas de esmeralda.

En nuestras sierras, en arroyos de alta montaña, es fácil encontrarnos el color verde esmeralda cuando miramos algunas de sus pozas.

En el sendero del arroyo de Guazalamanco, en la desconocida y menos mentada Sierra del Pozo, podemos encontrar un ejemplo de éstas aguas limpias y frías, que cuando se remansan adquieren éste color.

Para los amantes del senderismo basta con tomar un breve desvío en la Etapa 14 del sendero GR-247 y en poco menos de 1 kilómetro se adentrarán en un barranco de belleza singular.

En árabe la raíz “zalama” significa entre otras cosas, oscuro, sombrío o tenebroso. En nuestro recorrido el sendero que discurre paralelo a éste arroyo hace honor a su nombre y en todo el recorrido el sol no penetra entre los grandes pinos laricios que jalonan el recorrido.

Entre la vegetación de ribera podemos encontrar ejemplares de arce, el “acer granatensis”. En nuestro caso la denominación “granatensis” es debida, parece ser, al color del pecíolo de la hoja que adquiere un intenso color granate.

Ejemplares de boj

Ejemplares de boj

Otra de las especies botánicas curiosas que podemos observar a lo largo de éste arroyo es el boj. En nuestras sierras alcanza su distribución más meridional dentro del continente europeo y en este sendero podemos observar ejemplares de gran porte que podrán llegar a vivir hasta los 600 años. La madera de boj, dura y pesada, es muy apreciada en ebanistería y su nombre “sempervirens” hace alusión a que no pierde sus hojas en invierno por lo que es muy apreciado también en jardinería para formar setos.

Al final del recorrido nos encontramos con un dique, que el paso de los años ha convertido en una pequeña cascada en la que podemos tomar una ducha que nos cortará la respiración, tanto por la belleza del lugar como por la temperatura de sus aguas.

La cascada artificial del dique.

La cascada artificial del dique.

A pesar de la abundancia de agua de éstos lugares y del año tan generoso en lluvias que hemos vivido, en el itinerario vemos como los ejemplares de otro árbol, la sabina, van siendo cada vez más abundantes. Mostrándonos, según dicen los botánicos, los indicios del cambio climático en éstas sierras y la progresiva aridización a la que están sometidas. Por lo que especies como el boj o el arce, de ambientes más húmedos, adquieren aún más valor.

Debemos conservar nuestras sierras, como si de una gema se tratase, porque al igual que las valiosas esmeraldas nos muestran su color para nuestro disfrute, pero a diferencia de éstas, su fragilidad es mucho mayor y cada vez se encuentran más amenazadas.

El Olivar Tradicional, Paisaje Cultural de la UNESCO

El Paisaje del Olivar Tradicional

El Paisaje del Olivar Tradicional

El día 03 de Julio de 2013 hubo en Úbeda, Ciudad Patrimonio de la Humanidad, una mesa redonda sobre la “Intrahistoria de la proclamación de Úbeda y Baeza como Patrimonio de la Humanidad” y en la que surgió, según me comentaron, la posibilidad de declarar el olivar como Paisaje Cultural de la UNESCO.

Muchos se preguntarán qué figura es esa. Transcribo la definición de la UNESCO para éstos Paisajes:

“Son obras combinadas de la naturaleza y el hombre, que son ilustrativas de la evolución de la sociedad y los asentamientos humanos a través del tiempo, bajo la influencia de las restricciones físicas y/o las oportunidades que brindaba su entorno natural y las sucesivas fuerzas sociales, económicas y culturales, tanto internas como externas.”

Es decir, estamos hablando de manifestaciones de la interacción del hombre con su medio natural en  que se “reflejan con frecuencia técnicas específicas de uso sostenible de la tierra, tomando en consideración las características y límites del entorno natural en el que están establecidas, y una relación espiritual específica con la naturaleza. La protección de los paisajes culturales puede contribuir a las técnicas modernas de uso sostenible de la tierra y puede mantener o incrementar los valores naturales del paisaje. La continuada existencia de formas tradicionales de uso de la tierra sostiene la diversidad biológica en muchas regiones de la tierra. La protección de los paisajes culturales tradicionales es, por lo tanto, útil para el mantenimiento de la diversidad biológica.”

Cuando lo leí por primera vez me vino a la cabeza, como no, el Paisaje de Jaén , que es el Paisaje del Olivar Tradicional. Éste paisaje refleja perfectamente, con sus carencias, la definición que la UNESCO da para éste tipo de figura.

Nuestro Paisaje refleja perfectamente, más en zonas de sierra, la interacción, adaptación y uso sostenible del medio a lo largo de la historia, en el que el hombre se adaptó a las pendientes construyendo hormas y bancales, adaptó sistemas de riego romanos y árabes para los olivares y mantuvo un uso sostenible de la tierra que ha llegado hasta nuestros días en un Paisaje singular compuesto por millones de árboles centenarios que alfombran nuestra geografía.

A la vez este Paisaje tiene un gran valor cultural que ha ido atesorando a  lo largo de los siglos y que se refleja en la novela,  la poesía, el teatro, el flamenco, la pintura y en infinidad de manifestaciones culturales.

Sé que muchos lectores y ciudadanos ven al olivar como  un “cultivo problema”. Un cultivo dependiente de las subvenciones, responsable de la pérdida de suelo y biodiversidad, que utiliza gran cantidad de recursos hídricos y  agroquímicos, y que, por tanto, no se adecuaría a la definición que hemos dado de éste tipo de Paisajes.

Para ellos comentar que el olivar todavía mantiene cifras de biodiversidad aceptables, siendo el refugio de gran cantidad de aves, mamíferos y reptiles. Que a pesar de ser un monocultivo, en España encontramos más de 400 variedades cultivadas. Que cada vez más se está aumentando la superficie dedicada al cultivo ecológico, a la vez que se generaliza el uso de cubiertas vegetales para frenar la pérdida de suelo. Que en las zonas proclives a la desertificación en nuestra provincia está constituyendo un freno para ésta. Que es de los cultivos que menos cantidad de agua y agroquímicos necesitan y que mayor cantidad de jornales generan……y que en un cultivo con 6.000 años de antigüedad por fuerza debemos encontrar altibajos y cambios en la forma de cultivo, teniendo un período de uso más intensivo y menos sostenible en los últimos 50 años y pasando a un uso más sostenible a lo largo que pasa el tiempo.

Por ello, dentro de las tres categorías que la UNESCO da para éste tipo de Paisajes, el olivar se encuadraría desde mi punto de vista, que para eso doctores tiene la Iglesia, en la de los Paisajes Evolutivos (u orgánicamente desarrollados) y dentro de éstos en la segunda subcategoría.

Así, los Paisajes Evolutivos se definen como “los resultantes de condicionantes sociales, económicas, administrativas, y /o religiosas, que se han desarrollado conjuntamente y en respuesta a su medio ambiente natural.

Se dividen en dos subcategorías:

– Un paisaje fósil / relicto, en el cual el proceso evolutivo llegó a su fin;

– Un paisaje continuo en el tiempo, que sigue teniendo un papel social activo en la sociedad contemporánea, conjuntamente con la forma tradicional de vida “

Nuestro olivar, ahora más que nunca, necesita de protección ante las amenazas que se ciernen sobre él como el cambio en  la Política Agraria Común, el cambio climático, y la que es más importante, el uso depredador del suelo y del agua de nuestra provincia que se pretende con la explotación mediante fracking de los hidrocarburos de nuestro subsuelo.

Hacer desde aquí un llamamiento a las autoridades y técnicos que correspondan para que se impliquen en la protección de nuestro olivar y nuestra forma de vida, promoviendo desde las instituciones la declaración del olivar como Paisaje Cultural de la Unesco. Ésta declaración añadiría un marchamo más de calidad a nuestro aceite de oliva y potenciaría el turismo en nuestra provincia en esa nueva vertiente que se ha dado en llamar “oleoturismo”, a la vez que propiciaría un uso sostenible de nuestros recursos, avanzando un poco más en el camino hacia el  “olivar sostenible”

Aceites transgénicos

Olivas del Parlamento Andaluz

Olivas en el Parlamento Andaluz. La Política y el Olivar separadas por una valla.

Como ya he comentado en otras entradas, el aceite de oliva vive rodeado de unas campañas, cuanto menos raras, que una y otra vez pronostican su hundimiento. Unas veces por los cultivos de terceros países, otras veces por el cambio climático y otras por la aparición de “nuevos aceites” procedentes de semillas con “nuevas características” saludables.

En este caso me centraré en los “nuevos aceites” saludables. Estos “nuevos aceites” ya nacen con el estigma de su procedencia, que hará que los consumidores no crean a pies juntillas sus propiedades “saludables”. Y es que el binomio transgénico/saludable, por más que las grandes multinacionales lo intenten , no convence a nadie. Simplemente comparando la sensación que las ideas ecológico/saludable y transgénico/saludable producen en nuestra cabeza podemos ver que esta estrategia de marketing no va bien encaminada.

Empezó esta historia de los aceites “alto oleico”  hace años con las semillas del girasol, y ahora estamos viviendo la introducción del producto de manera descarada bajo la denominación de “aceite de girasol alto oleico”. Es fácil encontrar en publicaciones su procedencia transgénica, pero la industria productora lo niega una y otra vez, a sabiendas de que es una publicidad que no le conviene.

El segundo envite viene de mano de la soja. Un cultivo que está haciendo un daño irreparable en América del Sur, donde la desregulación es aún mayor que en Europa.

Tras su desembarco en Argentina y en Brasil, está siendo responsable de la desaparición de gran parte de los bosques primarios de éstos países. Devorando más de 70.000 km2 en los últimos tres años en Brasil y 200.000 hectáreas al año en Argentina. Las condiciones laborales y sociales son deplorables en éstos países, generándose nuevas formas de esclavitud.

Vemos que la forma de cultivo de la soja  poco o nada tiene que ver, ni ecológica ni socialmente, con el cultivo del olivar.

Ecológicamente, a pesar de los problemas de pérdida de suelo que sufrimos en nuestros olivares, vemos como año tras año se va incrementando el uso de cubiertas vegetales y como, año a año, crece la superficie de olivar en producción ecológica.  Además de ser un freno para el desierto en las zonas de la provincia que están amenazadas por éste problema.

Laboralmente, el olivar siempre ha sido calificado como un cultivo social, por la gran cantidad de jornales que genera, repartiendo parte de sus beneficios entre la población que lo rodea. Nada que ver con las condiciones infrahumanas a las que se somete al trabajador en las grandes plantaciones de América del Sur.

El artículo que llamó mi atención en éste tema fue: “Olive Oil’s Biggest Problem”, en The Olive Oil Times. En éste artículo se nos avisa que en poco tiempo el 75% de los alimentos que consumamos vendrán de cultivos transgénicos y que la soja modificada genéticamente tiene las características saludables del aceite de oliva, por su alto contenido en ácido oleico.

Y es que las modificaciones genéticas que se han introducido en éste cultivo, aparte de incrementar el contenido en ácido oleico y disminuir el contenido en ácidos grasos saturados y linoleicos, también la hacen resistente al herbicida glifosato.

Parte del marketing de éstos “nuevos aceites” se basa en su comparación con el aceite de oliva, haciendo buena la expresión  popular de : “Algo tendrá el agua, cuando la bendicen.”

La amenaza de este cultivo no viene, bajo mi punto de vista, de las supuestas propiedades saludables. Ya que como sabemos, aparte del ácido oleico, presente en nuestros aceites lampantes, las propiedades saludables del aceite de oliva vienen de los cientos de compuestos fenólicos y vitaminas presentes en nuestros aceites vírgenes y vírgenes extras.

Tras tanta modificación genética e investigación sólo estarían acercándose a la composición de los aceites de oliva de menos calidad y para ello, debido a las modificaciones genéticas introducidas, no sabemos si generando posibles efectos secundarios perniciosos para la salud.

Para muestra la Ley HR 933, que en Estados Unidos  niega autoridad a las cortes federales para cesar inmediatamente la plantación y venta de cosechas transgénicas al margen de que resulten un riesgo para los consumidores, dejando el asunto en manos de las grandes multinacionales.

En 2012 la Comisión Europea dio luz verde a la implantación y a la elaboración para uso alimentario y para producir piensos a cuatro tipos de soja modificada genéticamente: Las sojas OGM 40-3-2 y MON87701 de Monsanto, la A5547 de Bayer y la 356043 de Pioneer. Lo que significa que este  tipo de alimentos están entrando en la cadena alimentaria por la puerta de atrás a través  de la alimentación animal.

Por ello, la batalla debe darse en el campo del etiquetado. Éstos aceites transgénicos han de ir correctamente etiquetados al llegar a las estanterías de los supermercados para que el consumidor sea consciente de lo que consume. Para ello, desde 1998 existe un  Reglamento Europeo que obliga a etiquetar los ingredientes derivados de soja o maíz transgénico. Éste Reglamento obliga a etiquetar estos productos bajo el epígrafe: “producido a partir de soja/maíz modificado genéticamente”.

No nos vaya a pasar como en el caso del aceite de girasol alto oleico, en que la confusión generada por las multinacionales es tal, que el consumidor no sabe si es producto de manipulación genética o no.

Porque para el consumidor la elección hay que dejarla muy clara: O se consume un zumo de fruta, que aparte del ácido oleico, obtiene sus propiedades saludables de cientos de compuestos fenólicos y vitaminas o se consumen aceites procedentes de  plantas modificadas genéticamente, que son capaces de resistir uno de los herbicidas más potentes que existen y que sus propiedades “saludables” sólo son comparables a los aceites de oliva refinados, que por el camino han perdido vitaminas y compuestos fenólicos que aportan gran parte de su acción beneficiosa para la salud.

El Norte del Sur

Pues como decía Einstein: “Todo es relativo”, y el Sur también tiene su Norte. Un Norte en el sentido estricto de la palabra. Este Norte se encuentra, como no, en la Sierra de Segura. Al pie del monte Navalperal, en Siles.

En la zona de Cazorla y Segura las “navas” son superficies planas formadas por la disolución de la roca caliza y pueden estar compuestas por una o varias dolinas o torcas.

Así encontramos: Navalperal (la nava del peral), Navalespino (la nava del espino), la Nava de San Pedro, Navalasna (¿la nava de la asna?)…..

Sierra de Segura

Vista de Navalespino desde el camino que asciende a la cima de Navalperal.

Tiene Navalperal varias peculiaridades que lo trasladan al norte de la península:

La primera es su pluviosidad. Es  el segundo lugar más lluvioso de Andalucía tras Grazalema, con una media de 1.140 litros al año, interceptando gran cantidad de frentes que atraviesan la península debido a su orientación.

La segunda peculiaridad es que en su falda afloran unas arenas blancas con un nombre muy del norte: las Arenas de Utrillas.

Utrillas es una población de Teruel, que,  como Segura, también existe, y donde se definieron por primera vez.

El interés de éstas arenas es que aportan un pH ácido-neutro en un contexto de pHs básicos. Es decir, contribuyen a la biodiversidad botánica de estas Sierras al permitir que en ellas vivan plantas que de otro modo, y en otras sierras calizas de Jaén, sería imposible que se desarrollasen, como es el caso de roble melojo o la jara pringosa.

Sierra de Segura

El roble melojo. Ligado indiscutiblemente en la Sierra de Segura a la presencia de las Arenas de Utrillas.

La tercera y más importante es que en sus faldas encontramos un bosque que ha permanecido acantonado en esta Sierra desde las últimas glaciaciones: El bosque de “Las Acebeas”, debido a la abundacia de acebos.

El lugar es como si se hubiese cogido un trozo de bosque autóctono asturiano, galaico o pirenaico, se hubiesen sustituido las hayas, tilos y robles por pinos laricios y lo hubieran colocado en esta serranía, pues las especies que en él se desarrollan son las típicas de éstos bosques del norte de España. Así encontramos acebos, avellanos, robles melojos, arces, fresas silvestres y un cortejo florístico norteño que hace las delicias de botánicos y aficionados.

Sierra de Segura

Acebos en la falda de Navalperal.

Tiene el lugar el  halo mágico de los bosques de los cuentos, sobre todo cuando el sol se refleja en las lustrosas hojas de los acebos, que las hace brillar como si fuesen hojas de agua.

El acebo tiene sus hojas inferiores con espinas para defenderse de los herbívoros, mientras que las superiores carecen de ellas al estar a salvo de ellos. Su nombre científico: Ilex aquifolium, viene del latín. Ilex es el nombre que los romanos daban a la encina y aquifolium significa “hoja que pincha”. Así que nuestro acebo vendría a ser como una encina con unas hojas que pinchan más de lo normal.

Tiene también el acebo un fuerte componente mágico y mitológico: Según antiguas leyendas, durante el Solsticio de Invierno, el Rey Acebo luchaba contra el Rey Roble y era derrotado. Así, el Rey Roble reinaba durante la mitad luminosa del año, tras el Solsticio de Invierno. En el Solsticio de Verano, el Rey Roble era derrotado por el Rey Acebo, que reinaba sobre la mitad oscura del año, cuando el Rey Roble perdía sus hojas. Entonces el Rey Acebo se adornaba de bayas rojas y mantenía sus hojas verdes.

También es un árbol sagrado por excelencia. Así, los antiguos druidas construían sus varitas con ramas de acebo, que eran empleadas en los juicios druídicos simbolizando la presencia de la verdad. Se cree que aleja a los demonios de la noche, a los sátiros y a otros duendes maliciosos.

Geológicamente, Navalperal es un gran pliegue sinclinal que forma parte del relieve invertido de esta Sierra.  Para los ateos en la materia geológica, decir que un relieve invertido es un relieve que, como su nombre indica, está al revés. Es decir,  los sinclinales ocupan las cimas de las montañas y los anticlinales los valles.

Y es que, en contra de lo que a primera vista pueda parecer, al ver un tapiz  vegetal compuesto en su mayor parte por pinares, estas sierras esconden lugares mágicos en cada uno de sus rincones que recogen una de las mayores biodiversidades de Europa.

En el contexto de crisis actual en el que no hay mucho dinero para viajes, invitar a la gente del Sur a que venga a este rincón de la Sierra de Segura, que además forma parte del sendero GR-247. Tendrá la experiencia de ver, oler, sentir y tocar un bosque del norte de España a pocos kilómetros de su casa. Y, como no, invitar también a la gente del Norte. Encontrarán en nuestro Sur un trozo de sus bosques que les hará la estancia más agradable y familiar.

Herederos de Delibes

LARREADIO

Una mula, una carreta, un emisor de FM, micrófonos y mucho camino por delante.
Fuente: larreadio.com

“Una mula, una carreta, un emisor de FM, micrófonos y mucho camino por delante”, así se encabeza la página web del proyecto “Larreadio” que gracias a la recomendación de un familar descubrí por suerte un día de ardua navegación por Internet. Como siempre la gente joven sorprende por sus iniciativas y creatividad.

Este grupo de jóvenes viajan con su mula Café y su carro por la Sierra Sur de Jaén, aunque parece que quieren  hacerlo extensible a  las Sierras de Mágina y Cazorla, supongo que por la buena aceptación de la iniciativa.

En cada pueblo graban unos programas de radio entrevistando a  la gente del lugar, recogiendo los últimos testimonios de una Cultura y unas gentes que desaparecen. Son los últimos testigos de la Cultura Rural, la “gente del campo” de nuestra provincia. Una Cultura Rural que se va desvaneciendo en el tiempo cada vez que una de éstas personas desaparece.

Son nuestros mayores gentes que vivieron en relación íntima con el campo, para los que cada rincón de los campos y de las Sierras tenía su nombre y cada árbol singular guardaba miles de historias. Ellos dieron significado al Campo y el Campo quedará huérfano cuando ellos no estén. Los lugares quedarán sin historia, anónimos y vacíos.  Son los últimos representantes de “la vida ocupada”, en la que en cada momento siempre había algo que hacer y para los que la “cultura del ocio” no existía.

Su vida, como en El Señor de los Anillos, se circunscribía a la Comarca, de la que se salía para ir al médico o hacer la mili. Fueron tiempos de miseria y penurias para nuestra gente y nuestra provincia. Nuestros mayores son los últimos testigos de una Cultura Rural que duró 30 siglos y que atesoraba saberes y formas de hacer que se transmitían de generación en generación y que han sido suprimidas de un plumazo por la mecanización y “el progreso”.

Ellos son los guardianes de las palabras. Palabras, que en un futuro, para cualquiera que las lea, necesitarán una nota aclaratoria al pie: “albarda”, “albardón”, “anterrollo”, “ubio”, “horca”…….Mientras, el progreso sigue su marcha, generando una burbuja tras otra y una crisis tras otra.

Ahora no se habla al calor de la lumbre, ni “sentados al fresco” de la calle de las últimas noticias del pueblo, sino que hablamos de una prima que no conocemos: “la de riesgo” y de unas economías que no entendemos y que no nos entienden.

Leo que la nueva “Ley de Material Reproductivo de las plantas” elaborada por la UE prohíbe la venta y reproducción de semillas tradicionales y autóctonas.  Bajo la nueva ley,  será ilegal cultivar, reproducir o comercializar cualquier semilla vegetal o árbol que no haya sido probado y aprobado por una nueva “Agencia de Variedades Vegetales de la UE”, que va a elaborar una lista con las plantas autorizadas.

Después de grandes protestas por parte de consumidores, bancos de semillas, agricultores y algunos gobiernos de la UE, se ha logrado que jardineros y pequeños productores se provean de semillas u hortalizas no aprobadas y que puedan guardar e intercambiar semillas sin que esto infrinja la ley.

Desaparece una Cultura Humana y es reemplazada por burócratas e intereses de grandes multinacionales, que, curiosamente, no ponen freno a los alimentos  transgénicos ni obligan a su etiquetado.

Recuerdo los versos de Neruda en “Aquí me quedo”:

y que los que se creen prisioneros

se vayan lejos con su melodía

siempre los ricos fueron extranjeros

que se vayan a Miami con sus tías.