Terra Oleum, la tierra del aceite.

Terra Oleum: El Museo Activo del Aceite de Oliva y la Sostenibilidad

Terra Oleum: El Museo Activo del Aceite de Oliva y la Sostenibilidad

De todos es bien sabido que a un servidor le gusta el aceite más que a las lechuzas. Por eso cuando en la página del POOLred vi anunciado el “I Foro por la Calidad del Aceite de OlivaVirgen Extra” me decidí a ir, y más cuando leí el programa y vi que incluía cuatro sesiones de cata abierta de los aceites del Concurso Terra Oleum Selección.

A pesar de todo, todavía albergaba alguna duda sobre la conveniencia o no de ir,  porque aunque uno no es viejo tiene ya su edad y algún que otro corte, y durante mi vida académica y laboral  he asistido a bastantes cursos, foros, congresos y jornadas. La conclusión que se saca a lo largo del tiempo es que bajo nombres “aparentes”,  la calidad, como en otras facetas de la vida, brilla por su ausencia en la mayoría de los casos.

Pero como la esperanza es lo último que se pierde, y como entre los ponentes del Foro se encontraban  personas de renombrado prestigio en el mundo de los aceites, me arriesgué a perder el tiempo, más que el dinero de la simbólica inscripción, con la confianza de que si las ponencias no eran de mi agrado por lo menos cataría excelentes aceites, que, en ésta provincia y en el resto de España y de las Andalucías, van camino de convertirse en legión.

Así que el día 13 de marzo me puse en camino hacia Geolit, Parque Científico y Tecnológico del Olivar, cuyo nombre había escuchado muchas veces pero que no había tenido la oportunidad de visitar.

Llegué al lugar, me acredité y empecé a escuchar las ponencias. Cuál no sería mi sorpresa al ver que, efectivamente, me encontraba en un Foro sobre Calidad: Calidad en los ponentes y en los aceites que se presentaban, así como en el público asistente. Y es que en Terra Oleum, en mi modesta opinión, se ha reunido lo mejor de la investigación en el tema de la elaboración y conservación de los aceites, así como una nutrida representación de los mejores productores que trabajan por y para la obtención de aceites de alta gama, sacando lo mejor de esta fruta nuestra que es la aceituna.

En éste mismo Foro pude conocer a dos investigadores del Proyecto Olivares Vivos, de la Universidad de Jaén. Éste proyecto pretende crear un sello de calidad que identifique a los productores que obtengan calidad en el más amplio sentido de la palabra: Calidad en el aceite y calidad en la forma de obtenerlo, respetando y aumentando la biodiversidad en sus olivares. Desde aquí espero que se sumen a él la mayor parte de las firmas de aceite y cooperativas que sea posible y que con el tiempo vuelva a ser verdad el dicho de “cada mochuelo a su olivo”. Y que ésta especie y otras vuelvan a recuperar sus poblaciones en nuestros olivares, volviéndose a convertir en los bosques que nunca debieron de dejar de ser. Y cómo quien mejor puede explicarlo es quien lo va a llevar a cabo, aquí os dejo un enlace donde los representantes del proyecto explican con detalle en qué consiste: Proyecto Olivares Vivos.

Por último recordar que Terra Oleum es el nombre del edificio que alberga el Museo  del mismo nombre, que pretende divulgar la Cultura del Olivar y del aceite de oliva, y que, cómo no, es de visita obligada para cualquiera que quiera entender la Cultura de ésta provincia.

Por mi parte dejar aquí constancia de mi respeto por un trabajo bien hecho y muy necesario para el mundo del aceite, así como el reconocimiento a la labor de investigación que desde los Centros IFAPA de Córdoba y Jaén se hace en aras de mejorar la calidad de nuestros aceites, poniendo a disposición de los productores los resultados de sus últimas investigaciones. Haciendo lo que hace tiempo se tenía que haber hecho con más ahínco desde las distintas Universidades y  que en tantas ocasiones se ha echado en falta y se les ha recriminado: Transferir el conocimiento y la investigación científica al mundo de la empresa, acercando el mundo de la ciencia a la sociedad y que, como todos sabemos, es la clave del verdadero progreso.

Nos vemos en el II Foro……. porque como se dice en ésta tierra: “Ésta no quita otra”.

Salud y buen aceite.

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Matando moscas a cañonazos

La alcaparra atrae a las crisopas, voraces depredadoras de las larvas del Prays Oleae

La alcaparra atrae a las crisopas, voraces depredadoras de las larvas del Prays Oleae

La agricultura “moderna” en esas anda: En matar las moscas a cañonazos como dice el refrán. Pero en este caso literalmente.

En plan Tercer Reich, las multinacionales de la química aplicada al agro nos plantean la “Solución Final” para todo insecto que ellos consideren inadecuado para la “moderna”, “productiva” y “eficiente” agricultura que defienden.

Primero empezaron con los transgénicos. Y las grandes compañías vinieron vendiéndonos sus bondades: mayor producción, innovadora tecnología “verde” al aplicarse menos herbicidas y seguridad alimentaria a prueba de bombas. Pues ni lo primero, ni lo segundo, ni lo tercero y gracias al rechazo ciudadano recientemente Monsanto decide retirarse de Europa “por falta de perspectivas comerciales”.

Pero como en los tebeos de Astérix pero al revés, un país resiste y sigue promocionando los transgénicos. ¿Adivinan? Pues sí, España. En el último año se ha incrementado la superficie en un 20%, creciendo el número de hectáreas dedicadas a estos cultivos. Acaparamos el 67% de los experimentos al aire libre de este tipo de organismos y el 90% de los terrenos con organismos modificados genéticamente de Europa.

Para más INRI, nuestro Ministro de Agricultura decide no publicar el registro de las fincas donde se están cultivando transgénicos en el país: “teniendo en cuenta las trayectorias de algunas organizaciones y los actos vandálicos que a veces realizan”. España siempre fue puntera en Europa en temas de libertades, transparencia, avances científicos y modernidad.

Después intentaron prohibir el intercambio de semillas entre particulares en la “Ley de Material Reproductivo de las plantas”, que gracias a la protesta de miles de personas en toda Europa no pudo llevarse a cabo.

Y para colmo de los colmos leo que la empresa británica Oxitec intenta utilizar nuevamente España para un experimento en el que se plantea la “Solución Final” para la “terrible” plaga de la mosca del olivo (Bactrocera oleae).

El experimento, de llevarse a cabo, se realizaría en Tarragona en una parcela de 1600 metros cuadrados, ocupada por 48 olivos. Se liberarían moscas macho modificadas genéticamente que al aparearse con las salvajes harían que las hembras de la descendencia murieran en la fase larvaria.

Sería el primer caso en Europa de liberación a la naturaleza de animales modificados genéticamente.

Éstas empresas, no sastifechas con acabar con las colonias de abejas de todo el mundo, intentan acabar con todo bicho viviente, incluidos nosotros, sea como sea.

En el caso de las abejas, los últimos estudios han descubierto que la gran cantidad de plaguicidas que se emplean en la moderna agricultura las está debilitando y matando. La agricultura actual se plantea como una nueva religión en la que la química se erige en Dios y sus beneficios no son nunca cuestionados. Países como Francia, Alemania o Italia que hace años  prohibieron  los insectidas para tratar semillas con Imidacloprid, Thiametoxam y Clotianidina en cuatro cultivos (algodón, maíz, girasol y algodón ) no observaron descensos en la producción. Las que sí registraron descensos en las cuentas de resultados fueron Bayer y Syngenta.

 Parece ser que éstas empresas y sus técnicos, dentro de los cuáles debe haber algún que otro biólogo, no asistieron a clase el día que se explicó el tema del equilibrio en los Ecosistemas, de que en los Ecosistemas todo está relacionado y de que no se pueden alterar los mismos a gusto del ser humano, porque tarde o temprano lo pagaremos.

Pronto se olvida el Control Integrado de Plagas, el Nivel de Daño y el Umbral Económico, el Manejo Ecológico de los cultivos y la Soberanía Alimentaria.

Como dijo Einstein: ” Si la abeja desapareciera del planeta al hombre sólo le quedarían 4 años de vida” y parece que en eso estamos.

Aceites transgénicos

Olivas del Parlamento Andaluz

Olivas en el Parlamento Andaluz. La Política y el Olivar separadas por una valla.

Como ya he comentado en otras entradas, el aceite de oliva vive rodeado de unas campañas, cuanto menos raras, que una y otra vez pronostican su hundimiento. Unas veces por los cultivos de terceros países, otras veces por el cambio climático y otras por la aparición de “nuevos aceites” procedentes de semillas con “nuevas características” saludables.

En este caso me centraré en los “nuevos aceites” saludables. Estos “nuevos aceites” ya nacen con el estigma de su procedencia, que hará que los consumidores no crean a pies juntillas sus propiedades “saludables”. Y es que el binomio transgénico/saludable, por más que las grandes multinacionales lo intenten , no convence a nadie. Simplemente comparando la sensación que las ideas ecológico/saludable y transgénico/saludable producen en nuestra cabeza podemos ver que esta estrategia de marketing no va bien encaminada.

Empezó esta historia de los aceites “alto oleico”  hace años con las semillas del girasol, y ahora estamos viviendo la introducción del producto de manera descarada bajo la denominación de “aceite de girasol alto oleico”. Es fácil encontrar en publicaciones su procedencia transgénica, pero la industria productora lo niega una y otra vez, a sabiendas de que es una publicidad que no le conviene.

El segundo envite viene de mano de la soja. Un cultivo que está haciendo un daño irreparable en América del Sur, donde la desregulación es aún mayor que en Europa.

Tras su desembarco en Argentina y en Brasil, está siendo responsable de la desaparición de gran parte de los bosques primarios de éstos países. Devorando más de 70.000 km2 en los últimos tres años en Brasil y 200.000 hectáreas al año en Argentina. Las condiciones laborales y sociales son deplorables en éstos países, generándose nuevas formas de esclavitud.

Vemos que la forma de cultivo de la soja  poco o nada tiene que ver, ni ecológica ni socialmente, con el cultivo del olivar.

Ecológicamente, a pesar de los problemas de pérdida de suelo que sufrimos en nuestros olivares, vemos como año tras año se va incrementando el uso de cubiertas vegetales y como, año a año, crece la superficie de olivar en producción ecológica.  Además de ser un freno para el desierto en las zonas de la provincia que están amenazadas por éste problema.

Laboralmente, el olivar siempre ha sido calificado como un cultivo social, por la gran cantidad de jornales que genera, repartiendo parte de sus beneficios entre la población que lo rodea. Nada que ver con las condiciones infrahumanas a las que se somete al trabajador en las grandes plantaciones de América del Sur.

El artículo que llamó mi atención en éste tema fue: “Olive Oil’s Biggest Problem”, en The Olive Oil Times. En éste artículo se nos avisa que en poco tiempo el 75% de los alimentos que consumamos vendrán de cultivos transgénicos y que la soja modificada genéticamente tiene las características saludables del aceite de oliva, por su alto contenido en ácido oleico.

Y es que las modificaciones genéticas que se han introducido en éste cultivo, aparte de incrementar el contenido en ácido oleico y disminuir el contenido en ácidos grasos saturados y linoleicos, también la hacen resistente al herbicida glifosato.

Parte del marketing de éstos “nuevos aceites” se basa en su comparación con el aceite de oliva, haciendo buena la expresión  popular de : “Algo tendrá el agua, cuando la bendicen.”

La amenaza de este cultivo no viene, bajo mi punto de vista, de las supuestas propiedades saludables. Ya que como sabemos, aparte del ácido oleico, presente en nuestros aceites lampantes, las propiedades saludables del aceite de oliva vienen de los cientos de compuestos fenólicos y vitaminas presentes en nuestros aceites vírgenes y vírgenes extras.

Tras tanta modificación genética e investigación sólo estarían acercándose a la composición de los aceites de oliva de menos calidad y para ello, debido a las modificaciones genéticas introducidas, no sabemos si generando posibles efectos secundarios perniciosos para la salud.

Para muestra la Ley HR 933, que en Estados Unidos  niega autoridad a las cortes federales para cesar inmediatamente la plantación y venta de cosechas transgénicas al margen de que resulten un riesgo para los consumidores, dejando el asunto en manos de las grandes multinacionales.

En 2012 la Comisión Europea dio luz verde a la implantación y a la elaboración para uso alimentario y para producir piensos a cuatro tipos de soja modificada genéticamente: Las sojas OGM 40-3-2 y MON87701 de Monsanto, la A5547 de Bayer y la 356043 de Pioneer. Lo que significa que este  tipo de alimentos están entrando en la cadena alimentaria por la puerta de atrás a través  de la alimentación animal.

Por ello, la batalla debe darse en el campo del etiquetado. Éstos aceites transgénicos han de ir correctamente etiquetados al llegar a las estanterías de los supermercados para que el consumidor sea consciente de lo que consume. Para ello, desde 1998 existe un  Reglamento Europeo que obliga a etiquetar los ingredientes derivados de soja o maíz transgénico. Éste Reglamento obliga a etiquetar estos productos bajo el epígrafe: “producido a partir de soja/maíz modificado genéticamente”.

No nos vaya a pasar como en el caso del aceite de girasol alto oleico, en que la confusión generada por las multinacionales es tal, que el consumidor no sabe si es producto de manipulación genética o no.

Porque para el consumidor la elección hay que dejarla muy clara: O se consume un zumo de fruta, que aparte del ácido oleico, obtiene sus propiedades saludables de cientos de compuestos fenólicos y vitaminas o se consumen aceites procedentes de  plantas modificadas genéticamente, que son capaces de resistir uno de los herbicidas más potentes que existen y que sus propiedades “saludables” sólo son comparables a los aceites de oliva refinados, que por el camino han perdido vitaminas y compuestos fenólicos que aportan gran parte de su acción beneficiosa para la salud.

Sexo, secuestros y mentiras en el olivar

Pues ya llegamos al tema que a todo el mundo interesa. Los bien pensados imaginarán lozanas mozas corriendo semidesnudas por esos olivares de Dios, perseguidas por algún sátiro, miembro viril en ristre. Pero no, en este caso la cosa es mucho más sofisticada. En nuestros olivares se dan unas relaciones sexuales muchísimo más complicadas. Relaciones entre miembros de distintas especies, que como en los culebrones, recogen desengaños amorosos y amores no correspondidos. Pero en los que el amante despechado, como un Don Juan, vuelve a casa con una sonrisa agridulce, nunca mejor dicho.

Los seguidores habituales del blog, sabiendo del pie que cojeo, sabrán ya que estoy hablando de flores e insectos. Pequeñas flores que podemos encontrar en nuestros olivares, con unas historias increíbles que se han desarrollado a lo largo de miles de años de evolución. Flores tremendamente evolucionadas que para reproducirse han ideado las más complicadas tretas. Hoy hablaré de dos especies que por su complejidad bien merecen ellas solas un post: Ophrys lutea y Aristolochia paucinervis.

Ophrys lutea, la Flor de la Abeja Amarilla.

Ophris lutea

Ophris lutea, la Flor de la Abeja Amarilla

Es una pequeña flor de la familia de las Orquidáceas. Cuando se habla de orquídeas todo el mundo piensa en flores exóticas, tropicales, relacionadas con la aventura en selvas lejanas. Pero nada más lejano de la realidad, éstas flores están extendidas por casi todo el mundo con un gran número de especies.

Ya el nombre de la familia es puramente sexual: “Orchis” en griego significa “testículo”, haciendo alusión al tubérculo de la planta y su parecido con las gónadas masculinas. También eróticas han sido las películas que han utilizado el nombre, como en el caso de “Orquídea salvaje”, protagonizada por Mickey Rourke y Jacqueline Bisset en 1990.

En la mitología griega, Orquis es el hijo de una ninfa y un sátiro.  En una fiesta en honor del dios Dionisio (Baco), bebe demasiado e intenta violar a una sacerdotisa. Ella se defiende y pide ayuda a los animales salvajes del bosque, que le atacan y matan. Mirando su bello cadáver, ella pide a los dioses que le devuelvan a la vida, pero éstos lo hacen solo a medias y le convierten en un vegetal, la hermosa orquídea.

“Ophrys” en griego es “ceja”, no sabemos si por la vellosidad de la flor o por la forma arqueada de los sépalos, y “lutea” es amarillo. Comúnmente se la conoce como Flor de la Abeja Amarilla.

Para polininizarse la flor imita la forma de la hembra del insecto polinizador con los dibujos y pelos que presentan en el abdomen. Además exhalan un aroma similar al que tiene la feromona de la hembra.  En nuestro caso los insectos polinizadores son abejas del género Andrena, que construyen sus nidos bajo tierra.

La imagen que presenta el conjunto es el de una hembra posada en una flor, como si estuviera buscando polen.

Los machos se aproximan para intentar copular con ella y lo único que consiguen es polinizar las flores. Como todos los machos, esto lo intentan con muchas flores, con lo que la polinización queda asegurada.

Este mecanismo funciona porque los machos de éstas especies empiezan a volar unos días antes de que lo hagan las hembras, coincidiendo esos días con la floración de las plantas. De ahí que ésta no dure más de 8 días. Una vez que las hembras empiezan a volar, los machos, como es lógico, pierden el interés por las flores y casi no visitan las flores.

Esta coordinación suele ser casi exacta y aún es un misterio como funciona el reloj biológico de la flor para adaptarse al insecto y a los primeros vuelos de los machos.

En el caso de bosques, la presencia numerosa de orquídeas es sinónimo de la buena salud de los mismos. Por lo que la aparición de éstas flores en nuestros olivares certifica mejor que cualquier organismo administrativo el manejo sostenible de la finca donde aparecen.

Aristolochia paucinervis o Aristoloquia.

Aristolochia paucinervis

Aristolochia paucinervis o Aristoloquia

Otra pequeña planta rastrera, que a menudo pasa inadvertida y que podemos observar también en nuestros olivares. En éste caso la conducta sexual de la interfecta puede ser punible por la ley porque al engaño añade el secuestro.

Su nombre deriva del griego “aristos”, que significa “que es útil”  y  “locheia”, cuyo significado es “nacimiento”, por su antiguo uso en su ayuda en los partos. Sin embargo, según Cicerón, la planta lleva el nombre de un tal “Aristolochos”, que a partir de un sueño, había aprendido a utilizarla como un antídoto para las mordeduras de serpiente.

“Paucinervis” viene del latín y significa “poco veteado”, haciendo alusión a la flor. Vulgarmente se la conoce como Aristoloquia.

Pues bien, esta planta, menos espectacular que sus parientes tropicales como en el caso de las orquídeas, usa para poder polinizarse una flor-trampa de forma tubular y con la base engrosada. Los insectos que la polinizan son dípteros, es decir, moscas, mosquitos y mariposillas nocturnas.

Ésta flor exhala un olor a carne descompuesta, que junto al color amarronado-violáceo que adquiere, la hace irresistible para éstos insectos, que entran en ella para alimentarse. Entrar entran, pero no pueden salir porque la flor está tapizada de pelillos rígidos orientados hacia abajo que impiden la fuga del incauto insecto.

El secuestro puede durar varios días y a fin de mantener con vida al prisionero la flor segrega néctar rico en azúcares. Para evitar autopolinizarse la flor no suelta su polen hasta que los ovarios no se han fecundado con el polen proveniente de otra planta.

Una vez consumado el acto los pelos se marchitan y se pliegan sobre la superficie dejando vía libre al insecto, que como su memoria no es muy grande volverá a caer, no sabemos si voluntariamente o no, en el engaño de otra planta.

El olivar, como hemos dicho más de una vez, atesora cultura e historias dignas de cualquier gran documental de National Geographic, sin necesidad de trasladarse al Serengueti, ni a las grandes Selvas Tropicales. Eso sí siempre a una escala muchísimo menor, pero no por eso menos interesante.

Necesitamos un olivar sostenible para garantizar la pervivencia del cultivo en las actuales circunstancias. Por eso debemos conocer el ecosistema y mantenerlo, a la vez que aportarlo como un valor añadido a la hora de promocionar el producto.

Por eso, como en El Principito, es importante  “ …..que conozca yo una flor única en el mundo que no existe en ninguna parte salvo en mi planeta, a la que un corderito puede aniquilar de un golpe, así sin más, una mañana, sin darse cuenta de lo que hace……”.

Desmontando tópicos en torno al Olivar Ecológico.

olivar ecológico

Olivar ecológico en la comarca de Sierra Mágina.

Parece que vivimos en el siglo XIX. Parece ser que la Ciencia no existe, ni los ensayos, ni los ingenieros agrónomos, ni los científicos. Nos seguimos moviendo por miedos, supersticiones y tópicos, como en la Edad Media. Digo esto porque está uno harto de oír las mismas aseveraciones sin fundamento y sin el mínimo rigor  por parte de personas que en teoría deben ser serias por el cargo que ocupan, en  este caso, sobre la Agricultura Ecológica. Dentro del más puro estilo Goebbeliano de “una mentira cien veces repetida se convierte en verdad”.

No es un caso aislado porque cuando se producen inundaciones, por ejemplo, no se echa la culpa a la mala planificación, ni a la dejadez del político de turno por dejar construir ilegalmente en zonas inundables, sino que nos acordamos de Santa Bárbara y se lo  achacamos a “causas de fuerza mayor”. Del mismo modo cuando se inunda una carretera o se hunde se le achaca a las mismas fuerzas sobrenaturales incapaces de controlar y no a la dejadez  a la hora de hacer el planeamiento del ingeniero, al ahorro en el presupuesto de la empresa constructora o a la ausencia de Geólogos durante la realización de la obra.

En el caso de la Agricultura Ecológica resulta cansina ya la asociación de ideas: Agricultura Ecológica-Subvención-Baja Producción-Mayor coste, cuando no un tajante: “Eso es cosa de hippies y locos”. Mensaje que se nos transmite de forma incesante desde los medios, por parte de responsables políticos y desde determinadas asociaciones agrarias.

El último caso el del día 04/03/2013 en el ABC de Córdoba. En su artículo “La producción ecológica, la vía para asegurar las ayudas de la nueva PAC.” Vemos como en el segundo nivel de titulares se recurre al manido tópico: “Sus costes son mayores pero se compensan con las ayudas agroambientales que se volverán a convocar a partir de 2014.”

Este titular se basa en las declaraciones de un técnico de la Asociación agraria más grande de este país, que para el caso del olivar transmite la sesgada opinión de que:

“La producción es inferior a la obtenida con prácticas convencionales.”, sigue con: “A un olivar productivo, en buena tierra, no le compensa porque baja mucho la producción.” y termina con: “en el olivar la producción ecológica es interesante sobre todo para olivares de sierra y tradicionales.”.

Por lo que en opinión de éste técnico todo lo que no sea el especulativo cultivo superintensivo, o el intensivo está abocado a vivir de los subsidios o desaparecer.

Seguimos en el siglo XIX y obviamos que el futuro del olivar no está ya en la mayor cantidad de kilos por hectárea vendidos a precio de ruina, sino que está en la Calidad y en la sostenibilidad del modelo agrario que desarrollemos. Más hoy en día con los precios del gasoil, electricidad y fertilizantes por las nubes. No olvidemos que el coste del riego en el olivar puede llegar a suponer un 50% de la energía no renovable utilizada y que el 85% de la energía que consumen las explotaciones convencionales se deben al uso de fertilizantes y diesel.

Viejo es ya el clásico estudio realizado en el condado de Wiltshire sobre dos explotaciones en el mismo pueblo y mismas características en las que en 1826, por cada caloría invertida se obtenían 40, mientras que en 1977 y con la mecanización, por cada caloría invertida se obtenían 2,1. Está llegando el tiempo de mirar hacia la sostenibilidad y eficiencia, ya que la era  de la energía barata parece que se está acabando. Si no se lo creen miren los recibos de luz y gasoil de su propia casa.

En cuanto a las aseveraciones del técnico decir que:

En estudios realizados en la comarca de Iznalloz, Granada, en los municipios de Deifontes y Colomera, comparando olivar ecológico con olivar en producción integrada, ambos de regadío en el primer caso y olivar ecológico con olivar convencional en secano en el segundo, se llega a la conclusión de que:

1)      La producción media en regadío es superior para el ecológico que para el integrado.

2)      En el caso del secano la producción de aceituna es mayor en el cultivo convencional pero la cantidad de aceite obtenida es similar en los dos casos, al tener la aceituna ecológica mayor rendimiento graso.

3)      Asimismo autores como Haniotakis en Grecia (1997), de Hurtado en la Sierra de Segura (2003) y de Conde (2003) también en la Sierra de Segura dan producciones superiores para el manejo ecológico de un 20, 5 y 15 % respectivamente respecto del convencional.

4)      En cuanto a que el ecológico debe relegarse a zonas de sierra y olivar poco productivo indicar el último informe de la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía donde se dice que el olivar ecológico en Andalucía aumenta su superficie un 21% en zonas de alta productividad como Baena, Úbeda o Alcaudete. Incrementándose la superficie de olivar ecológico en 2011 en más de 9.000 hectáreas. EFE 19/08/2012.

Las disminuciones más o menos ligeras del rendimiento a las que se refiere el periódico que se observan en otros ensayos pueden ocurrir con mayor frecuencia en el proceso de transición y en función del manejo y de si las labores y tratamientos han sido más o menos intensos antes de la conversión. ( Guzmán et al. 2000).

Se obvian asimismo los ensayos llevados a cabo en Colomera, donde se concluye que la diferencia de costes es pequeña entre los manejos convencional y ecológico, siendo los resultados económicos más positivos para el ecológico.

En éstos ensayos también se pone de manifiesto que aunque manejos ecológicos  resultan más sostenibles que los convencionales, ambos son insostenibles y el manejo ecológico no es el adecuado, sobre todo por el uso de maquinaria y por la planificación de la fertilización.

En el sentido contrario también existen estudios y ensayos donde la rentabilidad del olivar ecológico es menor que la del convencional y donde sí es cierto que la producción es menor. Como en el caso de los Pedroches, donde los costes de mano de obra, fertilización y control de plagas, además del pago a la certificadora y la compra de semillas para cubiertas son mayores para el ecológico, sin embargo, el beneficio económico obtenido es un 48% mayor en el ecológico debido al arriendo de pastos, venta de aceituna y ayudas agroambientales y de agricultura ecológica.

Así,  si queremos ser serios, que no lo sé,  hay que explicar la realidad de la que se dispone.  Puesto que unos y otros ensayos no se pueden universalizar y trasladar de unas zonas a otras. En cada zona habría que realizar ensayos independientes, ya que cada zona olivarera tiene sus características intrínsecas propias, y ver que es lo más adecuado a cada territorio y para el agricultor.

Se debe dotar al agricultor de la información y herramientas necesarias que le faciliten la toma de decisiones, no opiniones personales incompletas que sólo cuentan una parte de la realidad.

El debate no debe articularse en torno a  los kilogramos/hectárea que se producen,  sino sobre la sostenibilidad del modelo agrario y sobre la calidad del aceite que obtenemos. Como ya han demostrado las iniciativas privadas y públicas que se están llevando a cabo. Y que año a año están ganando premios de calidad dando valor al sector y que no se preocupan de cuanta aceituna se produce, sino de hacer aceites cada vez mejores y venderlos a un buen precio.

Porque en el caso del olivar, lo ecológico no es siempre sinónimo de rentabilidad y sostenibilidad, pero sí de salud. Como se demuestra en el estudio de doña Brígida Jiménez, directora del IFAPA de Cabra (Córdoba) titulado: “Compuestos fenólicos con efecto  beneficioso en la salud en los Aceites de Oliva Virgen Extra de variedad picual. Estudio comparativo de cultivo ecológico frente al cultivo convencional.”

“Los resultados del estudio confirman que el aceite de oliva virgen procedente de cultivo ecológico tiene un mayor valor nutricional que el convencional, ya que en los aceites analizados la cantidad de compuestos fenólicos individuales, los que aportan mayores beneficios para la salud (hidroxitirosol, ácidos fenólicos y flavonoides), es significativamente mayor en los ecológicos que en los convencionales.”

P.D. Se agracedece la copia y reproducción por cualquier medio de los posts de este Blog, pero indicando en lugar visible el origen: Blog Aceituna y aceite y su dirección: aceitunayaceite.wordpress.com. Muchas gracias y Salu2.0.