Costumbres y tradiciones ( I ): “La Rebusca y la Botijuela”

aceite de oliva

Espuerta de pleita ( Labor de esparto con la que se confeccionaban los utensilios de la aceituna )

Dentro de lo que he dado en llamar “Cultura de la Aceituna”, un concepto que incluye las formas de vida de las gentes secularmente ligadas al olivar, están las costumbres y tradiciones que se repiten año tras año.

Dentro de esta serie relataré en cada tiempo la relación de las personas con el medio, que en esta provincia nuestra de Jaén y en nuestros pueblos está íntimamente ligada al monocultivo del olivar.

Al acabar la recolección de la aceituna, comienza  “La Rebusca”. Como en Jaén todo el mundo sabe, la rebusca constituye un pequeño complemento de rentas para la población rural que más lo necesita. Consiste en la recolección de la aceituna que no se ha recogido durante la campaña por personas ajenas a las explotaciones.

Al finalizar la Campaña de recogida, desde la Administración se da permiso para que se pueda recoger esta aceituna, una vez que se ha verificado que todos los tajos han acabado su actividad.

Luego esta aceituna se vende en los puestos de compra privados que se habilitan a tal fin en los distitos pueblos de la provincia.

La práctica estaba cayendo en desuso con los años por el escaso rendimiento y la cantidad de trabajo que requiere, pero debido a las condiciones económicas parece ser que se está volviendo a retomar.

Hace años era común que los chiquillos de los pueblos, al salir de la escuela y pertrechados con una cubeta y un saco, recorrieran los olivares de los alrededores de los pueblos para sacarse unas pesetillas para sus gastos.

De esta costumbre, la de rebuscar, en algunos pueblos de la provincia se conserva la expresión: “Meterse en lo sin coger” (sic) o lo que es lo mismo: Entrar a coger aceituna en una finca que aún no se ha recolectado, con el consiguiente peligro de que el dueño del olivar sorprenda al “rebuscaor” (sic) en el ilícito acto.

Esta expresión se usa para situaciones de la vida cotidiana en que una persona entra en un tema que no debiera y que le puede suponer algún quebranto. Bien físico, bien económico.

Otra de las costumbres fuertemente arraigadas en el mundo del olivar es “La Botijuela” o “El Remate”, dependiendo de las comarcas.

La Botijuela es la celebración que se celebra al final de la campaña, antiguamente al día siguiente, en la que aceituneros y dueños del olivar se reúnen y que corre a cuenta de éstos últimos.

Durante la Botijuela se olvidan los trabajos y fatigas que se sufren durante la campaña ( frío, agua, hielo, barro, etc..).

El nombre de la celebración proviene de una vasija de barro que se usó durante los siglos XVI al XVIII y que se utilizaba para transportar o conservar aceite, aceitunas, vino, vinagre, etc…

El diminutivo ” Botijuela” se aplica por ser el recipiente de menos capacidad que se usaba para estos menesteres. Así, había botijuelas de medio almud, botijas de uno, barriles de dos e incluso barriles de una fanega. Un almud es una unidad de capacidad que varía entre 4,5 y 11 litros dependiendo de las regiones.

Antiguamente durante la celebración, los aceituneros, haciendo un corro, se pasaban la botijuela que habían estado usando para el transporte de la aceituna de unos a otros. Al que se le caía o la rompía era víctima de burlas y bromas. Como, por ejemplo, el manteo.

Durante la celebración también se cantaban coplas, muchas de corte flamenco y algunas con tintes picarescos.

Como es normal, las más comunes se referían al tema amoroso.

Antiguamenta las campañas eran más largas y había más dificultades para la relación entre personas de distinto sexo. Por lo que durante la Campaña surgían relaciones entre el personal más joven de la cuadrilla. Debido a que las cuadrillas estaban también compuestas por gente de otras comarcas, los amoríos duraban lo que duraba la Campaña. Testigos de aquellos amoríos son las coplas:

El querer que te tuve fue aceitunero,

se acabó la aceituna

ya no te quiero.

o

Los amores del invierno

son amores de fortuna;

que te quiero, que te adoro

mientras dura la aceituna.

y

Anda diciendo tu madre

que tienes un olivar;

el olivar que tú tienes

es que te quieres casar.

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2 pensamientos en “Costumbres y tradiciones ( I ): “La Rebusca y la Botijuela”

  1. Hay que ver lo que hacía la gente antes para divertirse y ligar, y ahora nos dejamos los ojos en el ordenador. No se si hemos adelantado o hemos retrocedido. No suleo ser yo muy nostálgico de tiempos pasados pero parece más divertido lo de pasarse la botijuela. La botijuela, la botija, el botijo, la bota y lo que venga bién.

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